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16-11-2017

La importancia de la atención en el aula

En la segunda jornada de la Semana de Puertas Abiertas de la FACEN, la Licenciada María Pía Galíndez brindó una charla sobre “La importancia de la atención en el aula”, en la que se refirió a los recursos que brinda el estudio de la neurociencia que pueden ser de utilidad para el docente a la hora de captar la atención de los estudiantes en clase y atravesar con éxito el proceso de enseñanza- aprendizaje.

“La atención es un proceso positivo que necesitamos para poder abrir la ventana al sistema nervioso para que pueda entrar información que va a ser procesada posteriormente. Es un mecanismo básico sin el cual no hay procesamiento de información alguna. No podemos decir: primero aprendo y después atiendo. Lo que abre el foco de aprendizaje es la atención”.

Luego de dar esta definición, la docente especificó que este mecanismo cerebral fisiológico es complejo y “es importante que el docente lo conozca, porque el aporte de la neurociencia nos permite tener en cuenta cómo funciona nuestro cerebro y cómo podemos usar ese conocimiento para aplicarlo en el aula”.

Remitió a Posner quien habla de redes o sistemas atencionales. “Tenemos una atención que es espontánea, involuntaria, que no demanda demasiada energía, se activa sola y es instintiva. Es cuando reaccionamos ante un ruido fuerte o un temblor, por ejemplo; que activa estructuras subcorticales. Y la segunda red de atención, que es voluntaria y difícil de activar e implica distintos centros neurológicos, implica los lóbulos frontales, dura cierto tiempo, (en niños de 2 años no más de 2 minutos, en un adolescente no más de 15 minutos). Dura poco tiempo y consume mucha energía, por eso la atención sostenida que necesitamos para estudiar va a durar un tiempo que no excede los 40 minutos tras lo cual empieza a decaer”.

Esto tiene implicancias a la hora de establecer los procesos de enseñanza en el aula. “El docente necesita captar este tipo de atención sostenida y una forma de lograrlo sería dividir en módulos una clase para poder cortar unos minutos y dar lugar a la recuperación del alumno. No necesariamente debe ser un corte total, sino unos minutos para cambiar el tema, permitir distenderse con un chiste, usar el cuerpo a través de una pequeña actividad física, lo que daría lugar a que se recupere esa red atencional y se pueda restablecer más tarde”.

La atención selectiva permite al cerebro filtrar la gran cantidad de estímulos a los que estamos expuestos y funciona también de acuerdo a los sesgos cognitivos del sujeto. “Prestamos atención de acuerdo a nuestras motivaciones o sesgos cognitivos, a nuestras formas de pensar, por ejemplo una persona depresiva buscará lo que está mal, etc. y eso hará que su percepción de la realidad también esté acotada”.

La atención dividida es la que permitiría la alternancia del foco en la atención. “En realidad la atención dividida no existe, es la ilusión del multitasking que, dicen, tenemos sobre todo las mujeres que hacemos distintas cosas al mismo tiempo, como cocinar, atender el teléfono, limpiar la casa, etc. No existe para estas actividades y tampoco para el estudio, por lo tanto cuando los chicos dicen “yo puedo estudiar y atender el celular y escuchar música”, no es así. El foco estuvo puesto en el celular o en lo que está hablando el docente. No podemos prestar atención a dos o más cosas en todo tiempo en todo momento. Los adolescentes son más propensos a quedar pegados a estímulos irrelevantes, distraerse, cometen más errores y esto tiene un costo cognitivo”, sostuvo la especialista.

Vaciado de conciencia

Galíndez indicó que en la atención sostenida que necesitamos para poder enseñar en el caso de los docentes y aprender en caso de los estudiantes puede ocurrir el “vaciado de conciencia”, que “se produce cuando, por ejemplo, una red de alerta se activa ante un ruido fuerte o un temblor que se vivieran como amenazas. Porque neurofisiológicamente toda esa glucosa que estaba en los sistemas frontales va a ir a los sistemas de alerta porque va a ser más importante el ruido que siento como amenaza que lo que yo estoy hablando en el momento”.

Advirtió que este vaciado de conciencia, se puede producir también por el sonido de un celular en una clase o cuando vamos manejando el auto, “y ese ruido genera un llamado de atención que se vive como una amenaza y toda nuestra atención se concentro en ello”.

Factores que inciden en la focalización de la atención

- Edad: cuando más chico se es, más corto es el período de atención.

- Nutrición: un chico que está con hambre no puede prestar atención, le cuesta mucho, porque es más importante la urgencia de comer, está pensando que está con hambre.

- Sueño: cuando una persona está con sueño no presta atención. En los últimos años, los chicos y también los adultos dormimos mucho menos, producto de que nos quedamos pegados a la tecnología. Esto implica que si no dormimos la cantidad de horas suficientes se generan procesos que, en el caso de los adolescentes, es más complejo porque están en período de crecimiento que les afecta el hipotálamo que es donde se almacena la memoria a corto plazo, lo que no le va a permitir después guardar los conocimientos y poder aprender.

- Estados emocionales: en casos de algunos estados emocionales se produce la hipoproxemia negativa, cuando la persona presta atención demasiado a sus estados emocionales internos, a un dolor o un malestar y toda la atención está dirigida a ello y está desatenta a todo lo que ocurre a su alrededor.

- Las tendencias culturales y fundamentalmente el uso de la tecnología hace que la atención esté fluctuando y el desafío para los docentes es motivar la atención. Si algo no se mueve y no brilla no es atractivo para el chico, y para el docente es más difícil competir con el celular, por ejemplo.

- Motivación. La motivación intrínseca, es decir lo que nos mueve a que algo llame nuestra atención. Los contenidos abstractos, descontextualizados, irrelevantes, dificultan la atención sostenida. Nuestra atención capta lo novedoso, lo relevante el contexto emocional los estímulos visuales, las recompensas inmediatas, el lenguaje corporal, el tono de voz, el moverse en el aula, la mirada, el movimiento de las manos, usar nuestro cuerpo para tener al alumno dentro de nuestro campo atencional.

Las implicancias educativas

María Pía mencionó que “el inicio de clases es un momento crítico para los seres humanos y recordamos mejor lo que ocurre al principio y en esto, por ejemplo, es importante abrir el campo de antención, la red de alerta atencional, con algo novedoso”.

Recordó que la capacidad para sostener la atención varía entre 10 y 20 minutos por lo que es importante dividir las clases en bloques que no excedan los 15 minutos, además el uso de historias, de ejercicios, de metáforas, de videos, de las TIC, del lenguaje corporal, “y por supuesto de la emoción, porque esto hace que los contenidos se fijen y, por otro lado, debemos tener presente que nosotros vivimos en un enfoque centrado en déficit, y esto es algo que no nos da lugar a trabajar con la motivación”

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